martes, 1 de octubre de 2013

Ay! Carlos Ay! Carlos

"Dos bombos a cada lado de mi oreja". Nadie había preguntado nada pero el respondió igual. Así era Carlos, un tipo común y corriente. Refinado en el andar, de paso alegre. Ese bigote le quedaba estupendo le haba dicho hace unos días doña Ernesta, la vecina del 5to B, vieja amable si las hay.

Empezó la mañana desayunando un café con leche con medialunas, compradas en la panadería de la esquina. Lorena; su concubina, decimos concubina y no esposa porque nunca formalizaron la relación; era una mujer de esas que prefieren borrar toda la oración a corregir el error al principio de la palabra. Mujer testadura, pero hermosa a la vez, su testarudez se había ganado el titulo de "tierna"por sus allegados.

Luego de leer el diario y vestirse para ir a trabajar cogió el auto y tomo rumbo al consultorio, era medico anestesiologo. Fue una tarde tranquila, dándole tiempo para sus dos pasatiempos favoritos. Ver a su equipo virtual ganar los partidos y poder fumarse un cigarrillo mientras toma mate.

Lorena se quedo en su casa, limpiando, esperando que llegue la llamada del trabajo anunciándole como salieron las ultimas ventas de la concesionaria. Su pelo, su sonrisa y su actitud picara se ganaba los corazones de los clientes, concediéndole todos los favores de su jefe.

Todo iba bien, su vida era perfecta, ambos eran libres. Los dos eran felices.




Hasta que ella se fue








Tengo los dedos fríos
Eso pasa por confiarte
Todo da vueltas
Estoy re loco
Hay algo raro con la computadora
Se me movió la pantalla para donde no tenia que ir
Como la cagaste corazón, arruinaste nuestra nada

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